Macario, fundador de Alma de México, nació y creció en Guadalajara, Jalisco la cuna del mariachi. Ahí no aprendió a tocar mariachi: lo vivió. Durante más de 25 años se formó en los escenarios donde esta música realmente nació, tocando en restaurantes tradicionales y en agrupaciones originales de Guadalajara, donde cada nota, cada grito y cada silencio se aprenden de generación en generación, no de un video en internet.
Hace seis años, Macario trajo ese legado a Estados Unidos y se estableció en Maryland. Y en 2026, después de años tocando para otros, decidió dar el siguiente paso: fundar su propio mariachi. Lo llamó Alma de México, porque eso es exactamente lo que representa la esencia auténtica, sin atajos, de la música que lo formó.
Hoy, cuando contratas a Alma de México, no contratas un grupo más. Contratas 25 años de tradición jalisciense real, interpretada por quien la aprendió en su origen no por músicos de otras regiones o países que imitan un sonido que nunca vivieron de cerca. Esa diferencia se escucha, y sobre todo, se siente.